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Imke Johanne Spöring – Jazz Singer, Composer
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Hacer scat, tararear, canturrear, jugar

Cuando tenía catorce años, mi mamá me llevó a un concierto en el club de jazz de la ciudad chica en la que vivíamos (“chica”, con énfasis, porque de verdad quedaba donde el diablo perdió el poncho). En el programa había un dúo latino germano-brasileño y un combo de swing con cantante. Nunca había oído hablar de ninguna de las dos bandas, así que se le puede llamar casualidad o destino que yo siquiera fuera. En todo caso, en algún momento me encontré en la fila 1 frente al escenario, con la boca abierta, explotando por dentro de inspiración. ¿Qué estaba haciendo esa mujer? Me parecía de lo más acrobático e increíblemente emocionante. Largas líneas de “Shoo-ly-a-doo-dn-daba-doo-a-sab-dee-doo-dee-ya…” me lanzaron con fuerza a otra dimensión de la comprensión musical. Quedé fascinada por completo. Esa noche casi no pude dormir de la emoción. Algo realmente importante había empezado para mí.
Casi exactamente dos años después, yo misma estaba en el escenario de un seminario de música haciendo scat sobre una pieza de Horace Silver. Quizás no con mucha destreza, pero sí con mucha más pasión. Mientras tanto ya había encontrado en casa los LP de Ella Fitzgerald y no me cansaba de escuchar interpretaciones tan salvajes como su “Air Mail Special”. También Cannonball Adderley estaba muy alto en mi lista. Del disco “Mercy, mercy, mercy” me aprendí casi de memoria todos los solos instrumentales, y andaba por la casa canturreando y aullando como un saxofón o una trompeta. Además, unas semanas después de aquella experiencia decisiva (ver arriba) había fundado mi primera banda, y en realidad con eso ya quedó marcado el rumbo de mi vida profesional.
En el verano de 2015 conocí el “Vocal Painting” de Jim Daus Hjernøe. Otra vez creció algo en mí, otra vez estalló un horizonte viejo y demasiado estrecho, y mi creatividad salió a borbotones, sin freno. Improvisar, pero ahora con todo un coro como “instrumento” inteligente: gigantesco… Una nueva piedra había empezado a rodar.
Les deseo a todas las personas experiencias así. No tienen por qué tener nada que ver con la improvisación vocal, aunque improvisar en sí es, en todos los niveles (físico, emocional, mental), un acto genial. Pero si tiene que ver con la improvisación vocal: se viene la próxima fecha del seminario “Mit der Stimme spielen” (ver abajo), ¡y todavía quedan lugares libres! Ahí comparto mi experiencia y mis conocimientos de todas las formas posibles de improvisación y abro el gran patio de juegos lleno de colores. Para todos los que tengan ganas: el saber hacer puede esperar al final de la fila.