Don’t be afraid of mistakes.
¿Cuándo fueron las últimas veces que improvisé?\
- Obviamente, en el seminario de improvisación.\
- Con un ejercicio de calentamiento vocal en el ensayo del coro.\
- Cuando quise cocinar algo genial y se había acabado el jugo de limón.\
- Al practicar, con mi ejemplar de Darmon Meader, “Vocal Jazz Improvisation”.\
- Cuando mi grabadora, otra vez en el ensayo del coro, falló y no pude encontrar el error enseguida. Entre maldiciones salvajes. Las maldiciones también fueron improvisadas.\
- Cuando el freno izquierdo de mi bicicleta decidió hoy, espontáneamente, romperse. Nada de tiempo para maldiciones: pura supervivencia en Essen-Rüttenscheid.
Improvisar es mucho más que “solo” música, igual que hacer música es más que “solo” tocar un instrumento o cantar. Esta cosa mágica me parece un baile salvaje a través de la vida, en el que se levanta polvo, a veces junto con un poco de confeti brillante.
Por cierto, el seminario de improvisación tomó —como corresponde a una improvisación— un giro inesperado. El ejercicio de calentamiento salió bastante interesante (todos probaron notas que encajaban y que no encajaban). En lugar de limón, le eché zumaque en polvo a la comida. ¡Y tampoco en el próximo concierto de los Urban Voices, el 10 de octubre, sabemos todo lo que va a pasar! Lo lindo es que, cuando uno se familiariza con la improvisación y con la naturaleza espontánea, a veces algo ingrata, de la vida, puede sacar algo bueno hasta del peor de los líos. ¡Y reírse mientras tanto! Como ya dijo Miles Davis: “Don’t be afraid of mistakes. There are none.”
Así que simplemente me alegra poder hacer música otra vez con este coro maravilloso en la Notkirche, y espero un público que (igual que nosotros) esté abierto a las sorpresas.